La potencia depende de la superficie y de los aparatos simultáneos
La potencia que debes contratar no sale solo de los metros cuadrados: depende sobre todo de los aparatos de alto consumo que uses a la vez. La superficie da una idea del tamaño de la vivienda, pero el factor decisivo es la simultaneidad.
Los grandes consumidores son la placa de inducción, el aire acondicionado, la aerotermia, el horno, el termo eléctrico o la vitrocerámica. Si es probable que varios funcionen a la vez, necesitas más potencia contratada.
Los valores comerciales están normalizados
No puedes contratar cualquier cifra: la potencia se ofrece en valores normalizados. Los más habituales en vivienda son 2,3, 3,45, 4,6 y 5,75 kW, entre otros escalones superiores.
La idea es elegir el escalón normalizado que cubra la suma de tus aparatos simultáneos con un pequeño margen, sin quedarte muy por encima.
- Valores normalizados habituales: 2,3 / 3,45 / 4,6 / 5,75 kW…
- Suma la potencia de los aparatos que uses a la vez.
- Elige el escalón normalizado que cubra esa suma con algo de margen.
Ejemplo con una vivienda de 90 m²
Para una vivienda de unos 90 m² con placa de inducción y aire acondicionado que pueden coincidir, la potencia suele situarse en torno a 5,75 kW. Ese escalón cubre el uso simultáneo de los grandes consumidores sin quedarse corto.
Una vivienda pequeña, con cocina de gas y sin aire ni aerotermia, puede funcionar con 3,45 o incluso 4,6 kW. Ajusta el ejemplo a tus aparatos reales.
Ni de más ni de menos
Contratar más potencia de la necesaria encarece la factura, porque el término de potencia se paga cada mes uses o no esos kilovatios. Es un gasto fijo que conviene no inflar.
Contratar de menos hace que salte el ICP (el limitador) cuando coinciden varios aparatos y se corta el suministro. El objetivo es acertar con el escalón justo para tu uso habitual.
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